El colofón perfecto a nuestra visita a Old Trafford hubiese sido, sin duda, asistir en directo a un partido en el mítico estadio, pero en el fin de semana de nuestra visita el Man U jugaba fuera de casa, y en cualquier caso, el motivo principal de nuestro viaje: el concierto de Echo and the Bunnymen, era el sábado por la noche, lo que hubiese hecho incompatible asistir a ambos eventos en la misma noche dada la distancia entre ambos lugares. Sin embargo si pudimos disfrutar de la segunda mejor experiencia futbolera a nuestro alcance: Ver un partido del Man U en un pub de Manchester, donde pudimos vibrar con los locales a la vez que disfrutábamos de las cervezas locales.
Tras un emocionante partido con empate final, dimos un corto paseo al Palace Theatre donde el ambiente era más parecido al de un musical que al de un concierto… Para empezar, la media de edad de los asistentes era de más de 45 años, lo que para mi resulta bastante extraño, acostumbrado a ser de los más “viejunos” de los conciertos a los que habitualmente asisto… Cual si de un concierto de Justin Bieber se tratase, se podía identificar a más de un padre que acudía con sus hijos, aunque en este caso eran sin duda los hijos los que hacían de tripas corazón… Todo sea por compartir estos momentos familiares… Lo más curioso de un concierto en un teatro, y especialmente de este concierto, fue que la espera antes del concierto, así como el intermedio, no se hacía en la propia sala, ni siquiera en el hall de entrada, sino en el bar, que por otra parte era muy parecido a un pub inglés… De hecho era exactamente igual a un pub inglés, pero con un teatro encima… Antes del concierto pude probar una cerveza local recomendada por uno de los parroquianos: “Old Speckled Hen” (vieja gallina pecosa), un nombre que por otra parte podría bien usarse para describir a una buena parte de las asistentes al concierto… (Al día siguiente probaríamos la marca “Blond Witch” -Bruja Rubia- que bien hubiese valido para describir a otras tantas mujeres del público).
F se contentó esta vez con una gaseosa, pues aún estaba “luchando” con los aros de cebolla que nos habíamos tomado esa mañana en Old Trafford… Al igual que ocurre en los musicales de Broadway y de Londres, el bar ofrecia la posibilidad de pedir la bebida para el intermedio, a fin de ahorrarse la espera. Sin embargo decidimos dejar la decisión al intermedio a fin de ver si Flinkin se encontraba mejor como para aventurarse con una cerveza, como de hecho así fue… Aunque al final la oferta había quedado seriamente reducida a las pocas cervezas calientes que restaban por venderse… Sin duda el público habitual del teatro no meritaba un acopio de stock tan cuantioso como el de un concierto de rock.
Por otra parte la falta de stock podría haberse debido a que Ian McCulloch y los suyos fueran los culpables de mermar el inventario del bar, lo que explicaría por qué el vocalista hizo que la banda dejase de tocar a mitad del último tema del set -”Ocean Rain”-para demandar que echasen a dos de los asistentes por alguna afrenta de la cual no llegamos a ser conscientes. Afortunadamente el tema se volvió a interpretar entero y dos bises más nos evitaron tan anticlimático final.
Como cierre de la noche del sábado, acudimos a Chinatown en busca de un restaurante asiático que sirviese comidas fuera del horario de cena local.
A primera vista, los pintorescos edificios con luces de neon nos hicieron pensar que tal vez no era el lugar apropiado para la clase de comidas que teníamos en mente nosotros -hombres decentes de apetito sencillo- sin embargo nuestras dudas se vieron rápidamente disipadas y pudimos disfrutar de una comida china como la que se puede comer en cualquier restaurante chino del mundo, eso si, acompañada de una excelente cerveza vietnamita, una Tiger, que esta vez si estaba bien fresca…
(Fin de la parte 2. Continuará)
Post original de Octubre de 2011 en Beering all over the world: Football, Beer and Rock'n'roll (segunda parte)
Lee también la Primera parte





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