Hace cosa de año y medio me di cuenta que no me quedaba mucho para llegar a los 50… En realidad cuando lo pensé, apenas acababa de cumplir los 44, pero por alguna razón me puse a pensar en cómo me gustaría ser, quien querría ser cuando tuviese 50 años… por alguna razón me vino a la cabeza la imagen de un surfero de 50 años… moreno, relajado, con arruguitas -más por sonreir y por el sol que por la edad-, en forma, aunque no con un físico de gimnasio y esteticienne, sino con el físico descuidado del deportista de exterior… rudo y agreste a la vez que sano…
El caso es que en ese momento no me había subido en una tabla en toda mi vida, así que decidí meterme a un curso de surf ese mismo verano. Ni que decir que era el mayor de todos los alumnos, e incluso mayor que los padres de algunos alumnos, pero aun así me lancé a la experiencia con ganas y con la mejor disposición.
Enseguida descubrí tres cosas muy importantes:
1) Más que un deporte, el surf es una filosofía de vida
2) Es mucho más difícil de lo que parece
3) El surf puede ser una analogía de la vida
1) El surf no es sólo un deporte, aunque lo es… es una forma de vida. El surf se basa en una interacción con la naturaleza. Tienes que aprender a “leer” el mar, a saber qué olas tomar y cuales dejar… Al fin y al cabo estás haciendo deporte con una fuerza de la naturaleza. La gente que hace surf piensa de otra forma: No te preguntan “hace cuánto que no practicas el surf?”, sino “cuanto tiempo llevas fuera del agua?”, como si estar en el agua fuera lo normal y estar "fuera del agua" fuese la excepción.
2) En el surf uno tiene que empezar por tomar la ola, lo cual ya es complicado: Por compararlo con otro deporte de tabla: en el snowboard o el monopatín, uno ya empieza teniendo la postura. Estás de pie sobre la tabla, y en el caso del snowboard incluso tienes los pies en la postura correcta porque están atados. La velocidad se adquiere simplemente con la pendiente, no es que no sea difícil hacerlo, pero partes con mucho ganado.
En el caso del surf, sólo el hecho de tomar la ola ya tiene su técnica. Pero esto lo explicaré a continuación…
3) Finalmente, durante el aprendizaje del surf me di cuenta de que la misma técnica que aplica al surf, se puede aplicar a la vida… Las olas pueden ser vistas como problemas o pueden ser oportunidades, según uno las afronte:
Desde el punto de vista de la técnica, para tomar las olas, hay tres fases:
1) La toma de la ola
2) La salida (también conocida como “take off”)
3) El deslizamiento, que es la parte de “surf” propiamente dicha…
1) Para tomar una ola, primero hay que estar dentro del mar. Hay que subir a la tabla, colocándose boca abajo sobre ella, y remar con los brazos hasta pasar las espumas, para llegar hasta la zona donde se forman las olas que se pueden surfear (las ¨olas verdes¨ en el argot surfero).
- Si seguimos con la analogía de las oportunidades, hay que estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, superar los problemas y crear la situación idónea para generar posibilidad de éxito… Por otra parte, una ola que sería una gran oportunidad puede ser una amenaza si nos hallamos a medio camino. En ese caso en vez de tomarla, hay que pasar por debajo, o incluso hacer el “giro de la tortuga” que consiste en darse la vuelta, colocándose debajo de la tabla, para dejar que la ola pase por encima de la misma, consiguiendo así protegernos de la violencia de la ola que como si un caparazón de tortuga, para luego volver a subir rápidamente para seguir remando…
- Una ola que nos tumbe, como una amenaza que nos perjudique, puede hacer que todo el trabajo se pierda, y tengas que volver a empezar…
Al llegar al lugar adecuado, hay que saber identificar qué olas son buenas para surfear y cuales sólo lo parecen. Si nos lanzamos con una ola que parece buena y luego no tiene fuerza, habremos gastado mucha energía remando para nada…
Cuando elegimos una ola, debemos ponernos en posición de 45º con la rompiente –si una ola rompe hacia la derecha, por ejemplo, nos dirigimos hacia la derecha, alejándonos de la rompiente (de la espuma) y así podremos correr la ola durante más tiempo…
Una vez elegida una ola, remamos con fuerza, sobre la tabla para tomar impulso, y cuando la ola nos alcanza, damos dos remadas más, y de un empujón nos levantamos… esta es la segunda fase, conocida como “salida” o “take off”.
2) La salida consiste en pasar de golpe de estar boca abajo sobre la tabla, a estar de pie sobre ella. Para ello, hay que colocar las manos a los lados del pecho, subir el torso y apoyándose sobre las manos y pies, dar un impulso con la cadera hacia arriba, para despegar los pies de la tabla dando un salto. Es como combinar la postura de la cobra de Yoga, con un salto propulsado por la cadera hacia arriba. Al despegarse de la tabla con los pies, no deben separarse las manos hasta el último momento, en el que se da un giro de cadera para aterrizar con los pies perfectamente alineados sobre una línea imaginaria que divide la tabla en dos. El pie posterior debe caer a la altura en que estaban las rodillas en la posición horizontal, y el pie delantero sobre el lugar que ocupaba el pecho.
La salida debe hacerse en el momento justo. Si se hace muy pronto, no tendremos suficiente velocidad, y si se hace tarde, perderemos la ola. La caida también debe ser correcta, pues de lo contrario perderemos el equilibrio y caeremos al agua antes de poder disfrutar de la ola.
- Si volvemos a la analogía de las olas como oportunidades, no sólo hay que identificar la oportunidad buena y “remar” –trabajar- para aprovecharla, sino que hay que elegir el momento justo para “dar el salto” y generar el cambio en el que pasamos de fase de desarrollo a fase de explotación, cuando podemos aprovechar el esfuerzo para obtener un beneficio…
3) Una vez que estamos en la ola y estamos de pie, viene la parte que sería lo que llamamos “surfear” propiamente… aquí es donde uno puede empezar a hacer giros, trucos, saltos…
Yo aun no he llegado a esta fase… sigo en la fase de conseguir subirme a la tabla y mantenerme de pie mientras me dirijo hacia la playa… pero al final en la vida pasa igual… Hay que ir aprovechando las oportunidades que te da la vida para ir adquiriendo experiencia, y poco a poco poder mejorar hasta que seas capaz de sacar el máximo provecho a cada nueva oportunidad que se te brinda. En ese momento estarás preparado para cuando llegue tu oportunidad…
Me quedan 4 años y 5 meses para lograr mi objetivo de ser un surfero de 50 años, pero lo más importante es que estoy disfrutando del aprendizaje y de cada ola que la vida me manda!