sábado, 9 de febrero de 2013

1, 2, 3... El desayuno ingles (Epílogo)


En el relato de nuestro tercer día en Manchester omití intencionalmente uno de los puntos de interés de nuestro viaje: Si bien el día anterior habíamos tomado un café rápido y un sandwich, a fin de llegar temprano a Old Trafford, en este nuestro último día, decidimos participar de esa tradición milenaria que supone el Desayuno Inglés! (Así, con mayúsculas).Buscamos un lugar de aspecto tradicional y lleno de comensales locales (lo cual es siempre buena señal), y encontramos una auténtica joya de lugar en el que por el mismo precio que habíamos pagado el día anterior a cambio de un frugal desayuno, pudimos degustar un auténtico festín que incluía huevos revueltos, salchichas tradicionales inglesas, unos champiñones que parecían frisbies, hash browns (una especie de croqueta de patata rebozada en… patata!), alubias rojas (las típicas de las películas de vaqueros) y tostadas… Dimos buena cuenta del abundante desayuno, acompañandolo (como marca la tradición de los desayunos Kelloggs) de un zumo de naranja natural y de un buen café (esto no es tan Kelloggs como la leche, pero ya somos mayorcitos F y yo).
A nuestro lado un caballero de aspecto distinguido tomaba lo mismo que nosotros- pues era el desayuno especial de la casa- pero a diferencia del zumo y café que habíamos pedido, nuestro vecino se ayudaba de una pinta de cerveza! Mirando a nuestro alrededor, pudimos comprobar atónitos que no era el único, y más tarde en el aeropuerto descubrimos un cartel en uno de los pubs en el que se promocionaba el desayuno especial con cerveza… Al parecer nosotros no tomamos el auténtico desayuno inglés… Nos faltó la cerveza. En el próximo viaje habrá que probarlo!
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