domingo, 27 de enero de 2013

THE WATERBOYS. KAPITAL. 17/04/12

Colaboración con www.ociozine.com

Hay muy pocas cosas en este mundo que me harían perderme una semifinal de la Champions en la que juega el Madrid… y si encima la eliminatoria es contra el Bayern de Munich, la lista se reduce a: Enfermedad grave, boda de una de mis hijas o… ¡un concierto de The Waterboys!

Aclarar que no sólo soy fan del grupo y en particular de Mike Scott, sino que es el único grupo con el que he tenido el honor y el placer de trabajar en mi época de discográfica, del que era fan antes, durante y después de haberlos conocido…

Dicho esto, la decisión de perderme el partido no fue fácil, pero Champions hay todos los años, y The Waterboys no visitaban nuestro país desde 2007.

En esta ocasión el Sr. Scott acudió acompañado nuevamente por el que se ha convertido en escudero de lujo: Steve Wickham, violinista que ya participara en el mítico Fisherman’s Blues (1988) y en en subsiguienteRoom to Roam (1990), y que tras unos años de ausencia de la formación, volvió en la gira de apoyo a Too Close to Heaven (2001), en la que se publicaron los temas descartados de las sesiones de Fisherman’s Blues.

Hay que aclarar que The Waterboys es sólo una banda en nombre, ya que con la excepción del compositor, cantante y guitarrista Mike Scott, no queda ningún miembro del trío original que en 1983 publicó su primer disco homónimo, y de hecho Wickham es el único otro miembro que permanece desde 2001.

El resto de la, sobria pero efectiva formación, la componen en esta giraJames Hallawell en teclados, Ralph Salmins a la batería, y Marc Aciero al bajo. Buenos músicos, que tienen claro que la estrella del show es Mike Scott, si bien hay espacio para lucimiento del apasionado virtuosismo de Wickham – Según Mike Scott, “el mejor violinista de rock del mundo”.

Podemos decir a ciencia cierta que el 100% del público que abarrotaba la sala Kapital eran fans acérrimos de la banda, que si bien en ocasiones miraban furtivamente sus smartphones en busca de noticias del partido, se entregaron rápidamente al potente espectáculo de fusión entre folk escocés (sí, escocés…. Como Mike) y rock.

El show se abrió con The Hosting of the Shee y News for the Delphic Oracle, los dos únicos temas que interpretaron del nuevo disco An Appointment with Mr. Yeats (2011), para seguir con joyas rescatadas de los primeros discos de The Waterboys: Rags, All the things she gave me y The thrill is gone, de A Pagan Place(1984) tras los que Mike se trasladó al piano para revisitar A girl called Johnny y The girl in the Swing del disco homónimo de 1983.

No faltaron momentos estelares como una muy rockera versión deGlastonbury Song o la versión más folk de Raggle Taggle Gypsy que hayan interpretado desde la que en su día grabaron con Carlos Núñez.

Tras una versión de “cuasi” rock-sinfónico de The Pan Within, con solo de violín eléctrico incluido, en el que Steve Wickham se soltó la melena y Mike Scott se “transmutó” en un demonio con tres caras, cerraron el set con la siempre efectiva Don’t Bang the drum.

Nadie dudaba ni por un momento que volverían, pues faltaban los temas más emblemáticos de la banda. La sorpresa vino con una versión reggae de Whole of the moon que tras los primeros compases se quitó el disfraz de rastafarian para lanzarse su esperada y deseada encarnación de pop rock de los ochenta que en este caso no ha envejecido nada mal.

Segunda despedida en falso de la banda, para que Mike y Steve retomasen un viejo clásico – y mi canción favorita de The Waterboys, tema central de “mi historia favorita del rock”… pero esa es otra historia y será contada en otro momento- hablo de A Man in Love una gema deRoom to Roam que interpretaron a guitarra acústica y violín; con tanto talento, sobraban más instrumentos.

Con sus más de 50 años, Mr. Scott sigue conservando la fuerza y energía de un chaval, pero con una voz que ha ganado en solera. Disfruta con el directo y se nota, y transmite una fuerza y sentimiento que su público agradece y celebra.

El cierre de fiesta vino, por supuesto, con toda la banda haciendo una versión de Fisherman’s blues en la que el coro lo puso el público, entregado como la banda, para disfrutar del colofón perfecto a uno de los mejores shows de rock que se pueden ver hoy en día… Lo digo como lo siento…

Puedes leer la cronica original en www.ociozine.com

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