Hoy voy a contar la historia que le conté un buen día a mi amigo el Sr. Flinkin, y que propició en cierto modo la génesis de este blog:
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana… Yo era un ayudante de realización de informativos. No se me daba mal, y de hecho me gustaba, pero esa es otra historia… El caso es que trabajaba en una conocida tv pública regional de la comunidad de Madrid (vale, en Telemadrid… No era muy difícil, no?) y como ocurre en muchas empresas publicas, la temporalidad laboral estaba a la orden del día…
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana… Yo era un ayudante de realización de informativos. No se me daba mal, y de hecho me gustaba, pero esa es otra historia… El caso es que trabajaba en una conocida tv pública regional de la comunidad de Madrid (vale, en Telemadrid… No era muy difícil, no?) y como ocurre en muchas empresas publicas, la temporalidad laboral estaba a la orden del día…
Cada tres meses debía hacer acuse de recibo de una carta en la que se me informaba que en una fecha determinada “debía cesar en mi puesto de trabajo”. Esto ocurría a buena parte de la plantilla, y de hecho tengo amigos que 20 años después siguen en esta misma situación… La primera vez que la recibí me llevé un gran disgusto y al hablar con mi jefa, me di cuenta de que no era el primero al que la pasaba, aunque nadie se preocupó nunca de avisar a los nuevos… (panda de…)
Tras cinco años en esta tesitura, tuve por fin la oportunidad de pasar a “fijo” merced a una oposición en la que debía competir con otros 80 candidatos por mi propio puesto de trabajo… Por abreviar y saltándome detalles que no vienen a cuento, conseguí la plaza numero 14 de las 14 convocadas, lo cual en ese momento fue para mi el equivalente a que me tocase la lotería.
Con gran orgullo y alborozo general, mis padres, hermanas, mi mujer, mi hija y yo, fuimos a celebrarlo al que por aquel entonces era nuestro restaurante favorito: el Robata. Un restaurante japonés del centro de madrid al que solíamos ir en ocasiones especiales.
Con gran orgullo y alborozo general, mis padres, hermanas, mi mujer, mi hija y yo, fuimos a celebrarlo al que por aquel entonces era nuestro restaurante favorito: el Robata. Un restaurante japonés del centro de madrid al que solíamos ir en ocasiones especiales.
Imagino que pediríamos lo de siempre: sushi, sashimi, suki yaki, sopa de miso, tempura… Entonces estaba bastante mas delgado y lo que es mejor aun, comiese lo que comiese no engordaba ni un gramo! Que tiempos aquellos…
El caso es que pedí una cerveza Asahi, y al terminármela, decidí guardar la lata de recuerdo… Pretendía ser un memento de la ocasión, y no de la cena o de la propia cerveza, pero el caso es que era una lata preciosa. Plateada, de un diseño que remitía al manga y a las películas de genero fantástico “made in Asia”…
El caso es que pedí una cerveza Asahi, y al terminármela, decidí guardar la lata de recuerdo… Pretendía ser un memento de la ocasión, y no de la cena o de la propia cerveza, pero el caso es que era una lata preciosa. Plateada, de un diseño que remitía al manga y a las películas de genero fantástico “made in Asia”…

No recuerdo bien cual fue la segunda, ni la tercera lata, pero el caso es que esa fue la primera de una colección de latas de cerveza, que derivó ademas en que familia y amigos tuviesen claro el regalo mas fácil y barato que se me podía hacer: a todo el que viajaba le pedía una lata de cerveza del lugar al que fuera… Eso si, llena! Mis hermanas viajaron a lugares exóticos por sus lunas de miel y me trajeron latas de Tailandia y Brasil. Mis padres viajaron por toda Europa y me trajeron latas de países centroeuropeos…
El caso es que pude probar cervezas de muchos lugares, para luego ir colocando mis latas en unas estanterías de casa. Cuando ya no cabían en casa, acabaron en el sótano, ocupando una estantería completa… Hasta que llego un día en que no cupieron y acabaron en cajas, para finalmente decidir que no tenia sitio en ninguna parte, y terminar reciclándolas.
Esta fue mas o menos la historia que en su día narre al Sr. Flinkin… Posiblemente bastante mas resumida, porque de hecho sigue dejando que vaya a verlo a su casa…
“La pena- le dije- es que no hice ninguna comparativa o critica de las cervezas que probé. Algún día volveré a hacer la colección, pero haciendo anotaciones y puntuando las cervezas para así tener mi ranking personal y repetir con las que mas me gusten… Pero tendré que esperar a tener una casa mas grande”. Mr. Flinkin me dijo sencillamente: “Para qué quieres las latas? Toma una foto y escribe la critica al lado… De hecho deberías hacer un blog. Mejor aun! Hagamos un blog!”.
“La pena- le dije- es que no hice ninguna comparativa o critica de las cervezas que probé. Algún día volveré a hacer la colección, pero haciendo anotaciones y puntuando las cervezas para así tener mi ranking personal y repetir con las que mas me gusten… Pero tendré que esperar a tener una casa mas grande”. Mr. Flinkin me dijo sencillamente: “Para qué quieres las latas? Toma una foto y escribe la critica al lado… De hecho deberías hacer un blog. Mejor aun! Hagamos un blog!”.
El resto, como se suele decir, es Historia.
Aqui puedes ver el post original en el Blog Beering all over the world
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