lunes, 17 de febrero de 2014

Robocop Reboot

Asistí al pase de prensa de Robocop (2014) con toda la intención de hacer mi primera crítica dura… Es cierto que me suelen encargar películas que me van bastante, y este caso no era una excepción, pero para mi la versión de 1987 (me resisto a hablar de clásico, que me hace sentir mayor) era tan irrepetible, que no pensaba que nada que viera pudiese hacerme olvidar el filme de Paul Verhoeven.

El director brasileño José Padilha, célebre por sus grandes éxitos Tropa de Elite (2007) y Tropa de Elite 2 (2010), hace su primera incursión en el cine americano con esta super-producción. Los efectos especiales y las escenas de acción son mucho más espectaculares que en la primera versión–casi un video juego en muchas escenas-. No en vano el presupuesto de Robocop Reeboot es casi 10 veces el de la original.

A pesar de contar con un equipo casi enteramente americano, Padilha se acompaña de sus compatriotas Lula Carvalho (Director de Fotografía), Daniel Rezende (Montador) y Pedro Brofman (Compositor), quienes ya fueran colaboradores suyos en la saga de Tropa de Elite.

Los títulos de crédito finales con el tema de The Clash “I fought the law” es toda una firma a pie de lienzo por parte de Padilha, quien ha sido capaz de introducir su punto de vista particular a esta nueva Robocop.

Hay que decir que si bien la original era transgresora y hacía alarde de un sentido del humor negro que suponía una fina crítica social, la versión del guionista debutante Joshua Zetumer, no se queda atrás, aunque sustituye la crítica social por una crítica política de la que no se libra la prensa más reaccionaria.

Se mantiene la crítica a la gran empresa, personalizada en el caricaturesco acrónimo Omnicorp, aunque sustituye la lucha interna entre yuppies de los 80, por la figura del líder carismático y manipulador que se apoya en el talento de los demás, flanqueado por sus fieles acólitos en la figura de los directores del área legal y de marketing, cuyo único objetivo es plegar la realidad a los objetivos de la empresa.

Punto y aparte es la brutal caricatura que hace Samuel L. Jackson de la figura del periodista-estrella Pat Novak, con complejo de mesías que se hace mucho más caricaturesco por el compromiso del actor, quien no hace ninguna concesión al humor al interpretarlo con total convicción e intención de realismo. Y es precisamente esta entrega lo que lo hace mucho más esperpéntico.

La cinta empieza y acaba con sendos discursos ultra derechistas y ultra patrióticos, que son una nada-velada crítica a la política exterior americana y a la derecha reaccionaria del país de las barras y estrellas, quienes siempre se arrogan los símbolos patrios y los valores nacionalistas para apropiarse de la verdad y la razón, tildando de enemigos de lo patrio a todo el que discrepe con ellos en cualquier tema de debate… (¿a nadie le suena algún ejemplo más local?)


El protagonista Joel Kinnaman, es aun poco conocido en nuestro país, aunque en EEUU ha visto crecer su popularidad a raíz de la serie The Killing, si bien había participado ya en súper producciones como Easy Money (2013), o en La chica del Tatuaje de Dragon (2011) (versión americana de los hombres que no amaban a las mujeres).

Kinnaman hace una interpretación adecuada de Alex Murphy… La pena es que lo mejor que tiene este joven –su cuerpazo de modelo de ropa interior de Calvin Klein- lo pierde en la primera parte de la película (no es un spoiler si se trata de un remake…), pero en la primera parte las espectadoras (y los espectadores que gusten de cuerpos varoniles) podrán disfrutar de más de una toma en la que la cámara se centra más en él que en la bella y sexy actriz que interpreta a su mujer…

Abbie Cornish, una Australiana relativamente desconocida hasta el momento, es una sorpresa muy positiva al dar a Clara Murphy un encanto y una fuerza que en el original de 1987 ni siquiera se exploró… Esta chica tiene algo especial y sus ojazos llorosos llenan la pantalla cada vez que aparece. Habrá que seguir su carrera porque tiene potencial de ser la próxima Charlize Theron… Al tiempo…

A nadie sorprenderá, que las mejores intepretaciones de Robocop Reeboot sean las de sus secundarios de lujo, el ya mencionado Samuel L. Jackson, cuyo pequeño papel es tremendamente memorable, un Michael Keaton que da encanto y credibilidad a un personaje que debería resultar completamente deleznable, y un enorme Gary Oldman que aporta un enorme rango de matices al personaje más complejo de la cinta.

La dualidad entre maquina y hombre, pesa mucho más sobre el personaje del Dr. Dennet Norton, que interpreta Oldman, en su debate interno entre el bien mayor y las cuestiones éticas y morales que la ciencia debe considerar, que sobre el propio Agente Murphy/Robocop, quien personifica la lucha interna entre hombre y máquina.

Al inicio de la historia el doctor Norton comprueba como un músico puede volver a tocar la guitarra con sus manos prostéticas, pero cuando sus sentimientos alteran la química de su cerebro e interfieren con el funcionamiento de sus prótesis robóticas el médico le indica que sencillamente debe controlar sus emociones… “Pero necesito mis emociones para tocar” responde el músico… La conclusión es que lo humano debe primar sobre la tecnología, un tema nada ajeno a los tiempos que vivimos…

Lo dicho, pensaba hacer mi primera crítica dura, pero la verdad es que la revisión de Robocop me ha sorprendido positivamente, y sospecho que no defraudará a los fans de la versión de Verhoeven, al tiempo que captará a una nueva generación de fans que correrán desde la sala de cine hasta su tienda de Hobby mas cercana para comprar el videojuego.

Post original del 14 de Febrero en ociozine.com

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