domingo, 10 de agosto de 2014

X-Men: Días del Futuro Pasado

X-Men: Días del Futuro Pasado es a la Saga de los X-Men y Lobezno lo que Los Vengadores es a las películas de Hulk, Iron Man, Capitán América y Thor. La nueva súper-producción reúne a héroes del presente y del pasado en una película épica en la que los héroes se juegan su futuro y el de toda la humanidad.

La nueva entrega de la saga se sitúa en un futuro cercano, en el año 2023, desde donde Lobezno viaja al pasado - concretamente a 1973- para intentar corregir el devenir de los acontecimientos que en dicho pasado desencadenaron un apocalíptico presente (futuro para nosotros). ¿Suena complicado? Así se las gastaba Chris Claremont, guionista de los comics de los X-Men entre 1975 y 1991, quien fuera responsable de una de las épocas doradas del cómic y que marcaría para siempre la narrativa de la serie.

El cómic en el que se basa la película corresponde a Uncanny X-Men 141 y 142 de Enero y Febrero de 1981 (Chris Claremont y John Byrne). Como ocurre con todas las películas de los X-Men, y gran parte de las películas basadas en personajes de comics, las historias originales suelen variar respecto a los personajes que en ellas participan, o incluso en los hechos concretos.

En el comic original es Kitty Pride la que viaja al pasado. En este caso es ella quien ayuda a Lobezno a viajar, transfiriendo su consciencia desde su presente (2023) a su cuerpo de 1973 para que pueda contactar con Xavier y con Magneto y les convenza de que colaboren en cambiar el futuro/presente. Gracias a este cambio de viajero podemos ver más del cuerpazo de Hugh Jackman de lo que hayamos visto en las anteriores entregas… Que no es decir poco!

Por las líneas temporales, esta película es una secuela de X-Men: Primera Generación (Matthew Vaughn, 2011) en la línea temporal de 1973, y los hechos futuros ocurren con posterioridad a X-Men: La decisión Final (Brett Ratner, 2006) si bien hay un salto temporal en el que se producen eventos no explicados –como la “resurrección” de Charles Xavier a quien vimos morir al final de Decisión Final.

En Dias del Futuro pasado nos reencontramos con los personajes –y en la mayoría de los casos con los mismos actores- que ya hemos visto en X-Men (Bryan Singer, 2000), X-Men 2 (Bryan Singer, 2003) así como los spin-offs X-Men Origenes: Lobezno (Gavin Hood, 2009) y Lobezno Inmortal (The Wolverine- James Mangold, 2013).

Así pues, en la cinta coexisten Ian McKellen y Michael Fassbender en el papel del Magneto de 2023 y el de 1973 respectivamente, al igual que Patrick Stewart y James McAvoy comparten el rol del profesor Xavier en ambas líneas temporales. En cambio Hugh Jackman interpreta a Lobezno en ambos casos, dado que su personaje prácticamente no envejece merced a su factor curativo mutante.

También podemos ver a algunos actores de Primera Generación como Jennifer Lawrence (Mística) o Nicholas Hoult (Bestia) y otros de la saga X-Men original como Halle Berry (Tormenta), Anna Paquin (Pícara), Ellen Page (Gata Sombra), Shawn Ashmore (Hombre de Hielo) o Daniel Cudmore (Coloso)… si bien en algunos casos su participación es casi un cameo.

La película cuenta también con nuevas incorporaciones. La más destacable la de Peter Dinklage -Tyrion Lannister en Juego de Tronos- que interpreta a Bolivar Trask, creador de los Centinelas, o Evan Peters –conocido por la serie American Horror Story- quien interpreta a Mercurio en la saga X-Men, y quien curiosamente coincidió en Kick-Ass (Matthew Vaughn, 20120) con el otro Mercurio – Aaron Taylor-Johnson, quien intérprete del personaje en la nueva entrega de Los Vengadores.

Bryan Singer vuelve a dirigir a los X-Men 11 años después, tras dirigir algunos títulos menos exitosos como Superman Returns (2006) o Jack Mata-Gigantes (2013). El director, sin embargo, había permanecido ligado a la saga como productor de X-Men: Primera Generación y X-Men Origenes: Lobezno.

El guión es de Simon Kinberg, que también ha firmado guiones para X-Men: La decisión Final, Sr. Y Sra. Smith (Doug Liman, 2007) o Sherlock Holmes (Guy Ritchie, 2009), basado en la adaptación de historia original de Claremont a cargo de de Jane Goldman -autora también de guiones para Kick-Ass (Matthew Vaughn, 2010) y X-Men: Primera Generación.

Todos estos elementos, así como un presupuesto muy bien aprovechado en efectos especiales, hacen de Dias del Futuro pasado la que probablemente sea la película más espectacular de todas las de X-Men y Lobezno hasta la fecha. Además de ser una película con más “chicha” y mensaje de lo que en un principio se podría pensar.

Como en toda buena ciencia ficción, la historia no se limita a entretener, sino que pretende contarnos algo acerca de la condición humana y de la sociedad: La metáfora de los mutantes siempre ha sido el racismo, los prejuicios y la intolerancia.

A diferencia de otros grupos de súper héroes que son admirados e idolatrados, los mutantes son temidos y perseguidos por su mera condición de mutantes. Los mutantes ocultan su condición. Se esconden. Las familias reaccionan en muchos casos como si fuera algo de lo que avergonzarse. Podemos encontrar analogías con otros grupos estigmatizados como los homosexuales que en ocasiones son repudiados por sus propias familias, y juzgados por la sociedad (cada vez menos, afortunadamente).

Stan Lee creó a los X-Men y el concepto de mutantes del universo Marvel en 1963. En estos años en EEUU se estaba produciendo un cambio social que acabaría por modificar leyes de segregación de unos ciudadanos con respecto a otros por temas raciales.

En los años 80 la saga de Claremont de Genosha -nación ficticia de Africa en la que los Mutantes eran ciudadanos de segunda clase oprimidos y explotados por el estado- era una analogía nada sutil al Apartheid de Sudáfrica.

No es casual que Magneto, el mayor enemigo de los X-Men, y finalmente el aliado más poderoso de Xavier y sus alumnos, fuera un judío superviviente del Holocausto Nazi. Su enfoque es el de conquistar, derrotar y oprimir a los humanos –no mutantes- antes que permitir que ellos acaben con su raza mutante. Otra –nada sutil- metáfora de cómo el estado de Israel ha acabado convirtiéndose en opresor de sus ciudadanos no judíos, como reacción a su pasado de pueblo oprimido.

Desde este prisma, no es nada casual el hecho de que este filme nos resulte familiar. Es una versión Marvel de Regreso al Futuro (Robert Zemeckis, 1985), aunque en este caso Marty McFly no viaja al pasado para arreglar su vida o la de su familia. Ni siquiera la de su ciudad. Se trata de evitar el fin de la humanidad y el apocalipsis provocado por el hombre, cambiando las cosas en el pasado… ¿Ficción? Esperemos que si, porque me temo que nosotros tal vez no tengamos un Delorean ni una amiga mutante que nos ayude a cambiar el pasado si queremos evitar el apocalipsis…

Post original publicado en Junio de 2014 en www.ociozine.com

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